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Sameer Kassar, Bartender: “La Mixología es, para mí, alquimia”

Es interesante reconocer una obra de arte, pero muchas veces no se reconoce a quién la hizo. Por ello, quiero dejar marca en cada una de mis preparaciones, cuando los comensales se retiren y se puedan ir conformes, por haber disfrutado de un cóctel hecho por Sameer Kassar.

Oriundo de Valparaíso, y estudiando Pedagogía en Historia en la UVM, decidí dejar los salones de clases para dedicarme a la experiencia líquida. Ya llevando 9 años como bartender, continué y estudié la mixología para regresar un poco a mis raíces, pues quería mezclar la historia que me apasiona con los cócteles que tanto adoro hacer.

Si bien es cierto que los cócteles y la historia no suelen ir de la mano para la cultura general, la verdad es que la historia sí está representada en la coctelería que compartimos, y claro está, la pedagogía puede ser impartida en cualquier área: ¿qué mejor que ejercerla en algo que encuentra tantas emociones?

Decidí entonces aprender mixología en Bar Academy, donde pude explorar distintas fórmulas, experimentar sabores, texturas y aromas, logrando graduarme como Master en Mixología, mención Bar Chef, orgullosamente, certificado por la ACEBACH bajo la tutela de Ricardo Guerrero.

Actualmente, soy docente en la AIEP, impartiendo el curso de Mixología, por la parte práctica, realizo activaciones para el Gin Hendrick’s, el Whisky Tullamore Dew y para el tradicional Drambuie. Estuve presente en La Coctelera Festival 2022, representando a Gin Hensdrick’s.

 La Mixología como carrera u oficio: La Mixología es, para mí, alquimia. La búsqueda a través de la experimentación para alcanzar la piedra filosofal. Siendo, en este contexto, la alegría de quién los degusta, es el arte de crear y encontrar nuevas sensaciones y unificar sabores que desemboquen en experiencias únicas e inigualables.

Al momento de crear me inspira:  A Nicholas Flamel le inspiraba conseguir la piedra filosofal, y como comenté, mi piedra filosofal, lo más preciado de mi trabajo, es ver la satisfacción nata en los rostros de los comensales. Lo primero que me inspira es entregar al comensal una experiencia única, motivada por la creatividad y la coherencia de los elementos que puedo utilizar según su estado anímico, para entregarle emociones líquidas.

Un ingrediente o producto predilecto: Debo confesar que es una pregunta difícil. Un sólo color no hace todo un paisaje, es la mezcla de matices lo que logra la experiencia. Sin embargo, si tuviera que escoger sólo uno, en este momento diría Drambuie. Considero que su significado gaélico es bastante acertado: la bebida que satisface, ya que sus botánicos y especias, que saborizan un buen whisky escocés, juegan en equilibrio para la unificación de sabores en distintas preparaciones.

Mi mejor elemento en la barra es: La educación. No sólo en sentido formal, sino también en sentido pedagógico, porque algo interesante es salir de un lugar sabiendo y conociendo más que cuando entraste. Entregando un servicio con una calidad a la misma categoría que las experiencias otorgadas.

Me encantan los cocteles:  Clásicos, indudablemente. Soy admirador de la expresión elegante que los italianos dejaron marcada en la carta internacional de cócteles. Es difícil para mí imaginar un mundo sin emblemas tan conocidos como el Campari, el Disaronno y el Cinzano.

Mi preparación estrella es: Si bien hoy en día me dedico a la experiencia líquida, cuando empecé el camino de bartender a mixólogo fue gracias a un cóctel inspirado en mi tierra de nacimiento. Siendo porteño, decidí utilizar un ingrediente nacido allá: el araucano. Me llamaba la atención su uso como tónico y a su vez aperitivo medicinal, combinándolo con uno de mis destilados favoritos: el Jack Daniel’s Nº7. Estos ingredientes se integran con jugo de tres cítricos y se decora ocupando un sifón para hacer una corona de espuma de pepino y manzana verde, se finaliza con una rama de romero flameado, y así tenemos mi estrella: Triple Amer.

Triple Amer

Para beber recomiendo: Según la ocasión. Se me hace imposible beber cualquier cosa en cualquier situación; ya que algo mal inculcado en la cultura del comensal es que el bebestible es un acompañamiento, cuando puede ser el centro de atención. Para comenzar una buena cena, empezaría con un Martini Seco, ya que la idea es despertar los sentidos. Algo ácido como un Sour no haría más que hacerte salivar, cubriendo las papilas y haciendo percibir los sabores de manera diferente a como están intencionados. Con el fondo, varía. Si o si debe ser algo que maride, para que vaya de la mano con la comida, en vez de quedar relegado a sólo humedecer la boca. Y para después del postre, un buen bajativo como un único Clavo Oxidado.

El lugar que recomiendo para beber: Es la pregunta más compleja hasta ahora. Uno a veces tiene ganas de una cosa o de otra,  y no siempre de alcohol. Pero como en esta ciudad no hay buenas propuestas de coctelería sin alcohol (o no que yo conozca), no podría recomendar un lugar en particular.

Un aprendizaje: Nunca te quedes con las ganas. Aléjate de la zona de confort si tienes oportunidad de crecer. Porque, aunque el futuro se vea negro, nunca sabrás que hay tras esta cortina si no la atraviesas para sorprenderte.

Admiro a: Hidetsugu Ueno. Es la elegancia, creatividad, protocolo y servicio de calidad, embocados en una persona. Sus entrevistas me inspiran a alcanzar ese nivel tan solemne. Digno representante del profesionalismo japonés.

Mi próximo paso a seguir: Como bartender, barista y mixólogo profesional, mi siguiente paso será adentrarme en un servicio del cual Chile es representante internacional: los vinos. Ingresaré a la Escuela de Sommeliers de Chile donde cuento con varios colegas y un muy gran amigo personal, para sumar el certificado de Sommelier Profesional a mi colección. Ya que mi meta como jefe de bar es estar presente en los 50 bests.

Sobre la mixología o coctelería chilena: Me encanta lo llamativa e innovadora que se ha tornado la coctelería nacional, reinventándose con nuevos elementos, técnicas, creaciones y hasta recreaciones de los clásicos. Me inspira la motivación que muchos tienen por adquirir nuevos conocimientos. Sin embargo, no todo es positivo. Obviamente hay excepciones, pero considero que muchos de los que lo hacen por placer en vez de profesionalismo no demuestran respeto por los orígenes o integridad de los productos, así como por la receta, su ejecución y verdadera intensión.

Por: Caro Aliaga M.

Imágenes: Cedidas

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